La creatividad es la comunicación en la primera infancia

Como profesional, la expresión plástica es uno de los lenguajes que utilizo para comunicar, transmitir emociones y estimular acciones. Como madre, soy consciente de que es una herramienta para mi hijo con la que comunica y aprende valores tan importantes como la colaboración y la participación dentro de un grupo, pero también el trabajo individual.

Entre los 0 y 3 años, la habilidad para la comunicación está muy limitada por la expresión oral y por su experiencia tan reducida en las relaciones sociales. El descubrir texturas, colores y materiales favorece a su comprensión del mundo. La manipulación de estos recursos para su transformación en algo concreto es su vehículo para comprender sus emociones y manifestar sus necesidades. Sus caritas brillan cuando tocan algo suave o ven un color que les gusta; se extrañan ante algo áspero y frío y con nuestra ayuda comprenden que todo es transformable, que hay códigos y procesos.

En nuestro día a día nos vemos sin tiempo para poder potenciar la creatividad en nuestros hijos, con lo que proveerles de estas herramientas se convierte en un regalo. Los códigos están cambiando y los métodos de enseñanza también. Los niños de ahora no son como los de hace tres generaciones y tanto las exigencias como los retos a los que se enfrentan deben estar al día. La oportunidad de crecer y desarrollarse con un pensamiento libre es criar niños sanos para el futuro.

Si somos lo que comemos, también nos convertimos en lo que aprendemos. Encontrar el lugar apropiado es tan importante como darles alimentos de calidad a nuestros hijos. Cuando busqué guarderías estaba impactada por las pocas opciones que tenía, hasta que descubrí Grey. Encontré un espacio a la escala que necesitaba, un lugar donde cada niño es considerado como una personita individual, con unas necesidades concretas. Una playschool que fomenta la creatividad y la experimentación. Un lugar donde ofrecen a mi hijo lo que yo no tengo tiempo de ofrecerle y donde tengo la seguridad de que es feliz.

Inma Vera
Publicista, autónoma, aterrizó en Madrid procedente de París y la casualidad quiso llevarla a Grey Elephant
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