Calabazas y otras sorpresas

Empieza un mes fantásticamente terrorífico y con él una tradición anglosajona que hemos absorbido y llenado de momentos de ocio ¿Sabías que Halloween viene de All Hallow’s Eve, proveniente del inglés antiguo y que significa «víspera de todos los santos»? Para sumergirnos en esta antigua tradición anglosajona nos disfrazamos de personajes de la noche, revivimos historias de mieditis y pensamos trucos para asustar y hacer reír a nuestros amigos. ¡Octubre nos llena de calabazas y brujas!

Yo soy miedica, sí, lo reconozco y lo digo en voz alta. Cierro los ojos en una peli aunque no sea de miedo y grito sólo con la primera estrofa de música y claro, mis hijos se burlan de mí y me ayudan a superar el miedo… a su manera. Os comparto alguna lindez y ocurrencia que he sufrido en sus manos. Un día de esos que estás agotada y deseando meterte en la cama y nada más apoyar la cara en la almohada notas un bulto y metes la mano… pues no era ningún Ratoncito Pérez dejando sorpresas, ¡era un nido de arañas, negras y peludas que me hizo saltar, gritar y dormir en otro cuarto!

Aún hoy registro mi almohada. Por la mañana, aún con las legañas me use los calcetines y dentro estaba un enorme escarabajo de color púrpurina. ¡NIÑOSSS!, grité, mientras oía sus risas. Con gesto de perdón y palabras lisonjeras me quisieron compensar con el desayuno en la cama. Sabéis ese café calentito, con olor a la mañana.  Coges la cuchara y remueves y te llega el aroma a paz… saqué una mosca aún más asquerosa que las arañas. Menos mal que nunca llegó a mi boca. ¡Todavía se ríen  de mí!, pero la peor trastada que me pone los pelos de bruja y mis canas rebrotan y que no soy capaz de superar fue esa vez que crees que estás sola y tienes tiempo para ti, ¡esa! Abres la tapa del wc y miras dos veces y cierras corriendo. Tiras de la cadena compulsivamente y precintas la tapa. Volví a abrir despacio, ahí estaba, amarilla y con la lengua roja. ¡Una serpiente en mi wc! Creo que mis vecinos aún oyen mis gritos y yo sigo levantando la tapa del wc con un escudo medieval de juguete. Bendito regalo de los abuelos.

Este año voy a ser yo la que se va a anticipar con las bromas. Voy a proponerles un lindo paseo por el campo y con emociones nocturnas. Ya tengo preparada la tienda de campaña, las linternas, el saco de dormir y lo más importante: mi app de animalitos. Ese búho que de día te hace sonreír; y qué me decís de las ranas o de los aullidos de los lobos. Luego daremos un paseo con linternas con esa piedra que de noche confundes con un jabalí y esa espiga que te toca la cara y te imaginas un alienígena… vamos que me van a estrujar la mano. Y, ¿vosotros? ¿Ya sabéis qué vais a hacer?

¡Recordad que el miedo es libre y hay que respetar los límites de los sustos! Cuando alguien lo pasa mal ya no es gracioso y hay que saber parar. Los juegos son para jugar y aprender a no tener miedo, es un proceso que con facilidad podemos equivocarnos al realizar. Disfrutad, disfrazaos, haced de una calabaza un personaje y sobre todo decidle a las brujas que sois buenos y que no mepongan más arañas, ni ranas, ni serpientes…

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